5 días en Madeira – Qué visitar
¡Hola hola! En este post os vengo a hablar de el viajazo del año 2021 para mi.
Tras todo el verano trabajando estaba esperando este viaje con muchas ganas. Llevaba meses que quería visitar Madeira pero no hubo suerte anteriormente debido al Covid. Finalmente en octubre nos juntamos 3 amigas y marchamos a la aventura durante 9 días por Portugal.
Primero visitamos Lisboa y el último día recorrimos Oporto en menos de 24 horas, pero de eso ya os hablaré en otro post jeje.
Despegamos de Lisboa al mediodía y llegamos al aeropuerto de Madeira a media tarde. El vuelo no duró poco más de dos horas. Nos sorprendió el despliegue de personal y medios para controlar todo tipo de documentación médica relacionada con el coronavirus. Tuvimos que rellenar un formulario al llegar sobre donde nos íbamos a alojar, cuantos días, etc. Al salir del aeropuerto, en unas carpas te daban de alta en el sistema sanitario de Madeira y te facilitaban un código para acceder a restaurante y sitios de ocio. Además, por la calle habían varias carpas donde podías hacerte PCR gratuitas. Cabe decir que podías ir por todo Portugal sin mascarilla excepto en tiendas y transporte público.
Fuimos en busca del coche de alquiler, el cual tuvimos que devolver al día siguiente por falta de potencia. Es muy importante que si vas a Madeira cojáis un coche potente, pues la isla tiene muuuuchas rampas y si no eres muy amigx de ellas debes tenerlo en cuenta antes de volar allí.
Primer día: Funchal – Capital de la isla
Primero fuimos a visitar lo más conocido: la plaza central, el ayuntamiento, la calle principal, etc. Pasamos por el mercado local y nos quedamos flipando con la variedad de frutas que tienen. Su especialidad es la maracuyá, que la tienen de diferentes colores y sabores. También la ananás, que no es la piña como podemos pensar, sino que tiene forma como de pepino y se come como si fuera una mazorca de maíz.

Seguidamente cogimos el teleférico para visitar el jardín botánico de Funchal, uno de los más bonitos del mundo. Vale la pena pasar toda la mañana perdiéndose entre sus miles de plantas exóticos y sus exposiciones a lo largo del parque. La entrada del teleférico ida y vuelta y la entrada al parque botánico nos costó alrededor de 27€ por persona.

Al mediodía nos acercamos a comer a la playa de Machico Degustamos la espetada madeirense, un pincho grande de carne a la brasa que puedes elegir del tipo que quieras. Ya que estábamos allí nos acercamos al pico do Facho a disfrutar de la vistas de la isla.
Más tarde nos acercamos a otro de los miradores más conocidos de Madeira, el Cabo Girao, cuyo suelo es de cristal y puedes apreciar bien la altura del mirador.
Para acabar el día pasamos por el pueblecito de Cámara de Lobos, uno de los más antiguos de la isla. Su nombre se debe a los lobos marinos que vivían allí cuando la isla fue colonizada. Sin duda, es una parada obligatoria en el itinerario de viaje.
Día 2: De punta a punta de la isla
Amanecimos prontito en la mañana pues nos tocaba ir hasta Porto Moniz, al noroeste de la isla. Ibamos pronto pues queríamos visitar las piscinas naturales del pueblecito. Como las piscinas abrían a la 9:30 aprovechamos para desayunar allí y luego acceder. La entrada costaba 2,50€ y si quieres puedes pasar allí todo el día. Al principio nos daba respeto bañarnos en pleno octubre en el Atlántico pero finalmente como hacía buen día nos bañamos y aprovechamos a hacer las fotos correspondientes. Claramente como podéis ver aquí:

Como acabamos pronto de las piscinas, nuestra idea era ir al teléferico de Achadas da Cruz, el cual encontramos cerrado y tuvimos que improvisar.
Acabamos comiendo en el pueblecito de Seixal y fue todo un acierto. El restaurante al que fuimos se llama Solmar y degustamos comida local. Todos los platos te los sacaban con acompañante. Uno de los más famosos es el arroz con lapas, que a nosotras especialmente no nos hizo mucha gracia pero gusta mucho entre la gente de la isla.
Pasamos por la playa de arena negra de Seixal y paramos en el mirado de Veu da Noiva, el cual es conocido por su cascada al mar.
Siguiendo nuestra ruta por el norte de la isla fuimos a Santana, conocida por sus casas típicas. Hay unas pocas casas que se utilizan como tiendas y poco más.

Finalmente, nos acercamos hasta Pounta de San Lourenco a ver la apuesta de sol entre los enormes acantilados que caracterizan esta esquina de la isla.
Tercer día: Día entre montañas
Las previsiones de tiempo no eran muy buenas para los días que nos quedaban en la isla, así que decidimos arriesgarnos a hacer una ruta el tercer día por si nos quedábamos con las ganas más adelante, y tuvimos suerte.
Hicimos la ruta de Caldeirao Verde, la cual tiene 13 km de recorrido y vas caminando por un pequeño riachuelo y atravesando cuatro túneles. Debes tener cuidado con los túneles por qué aquí una servidora se llevó un par de golpes.
Se puede seguir la ruta hasta Caldeirao do Inferno pero ya era más empinado y casi 2 horas más de ruta.
Volviendo de la montaña, paramos a comer algo rapido y nos dirigimos a Pico do Arieiro, el segundo pico más alto de la isla. Literalmente estabamos entre las nubes y sacamos unas cuantas fotos. En este punto mucha gente hace la ruta hasta el pico do Ruivo, la montaña más alta de la isla.

Día 4: El tiempo no nos quiso acompañar
Otro día que nos levantamos pronto. Esta vez para ir a primera hora a la Cascada Dos Anjos, caracterizada por estar en medio de la carretera. Como es común en mí, tenía en mente desde que llegué a Madeira que si o si me iba a bañar en esa cascada y así fue. Un bañito para acabar de despertarme y a seguir con el itinerario del día.

Más tarde queríamos visitar la Cascada de Risco pero nos fue imposible debido a la inmensa niebla y nos empezó a llover. Siguiendo la carretera encontramos un prado con vacas y estuvimos un rato allí jajaja
Finalmente acabamos en Sao Vicente comiendo espetada enfrente del mar.
Como nuestro plan se fue al traste, volvimos al apartamento a descansar y entrar en calor. Era nuestra última noche en la isla y nos acercamos a Funchal a acabar de visitar algunas zonas como el paseo marítimo, donde se encuentra el museo de Cristiano Ronaldo, y a tomar algo en la ciudad.
En nuestro último y quinto día apenas visitamos nada pues teníamos que devolver el coche y coger nuestro vuelo hacía Oporto. Casi nos equivocamos y cogemos un vuelo a París pero eso os lo contaré en el siguiente post. ¡Nos vemos en la próxima aventura!

Oporto